La onicocriptosis es una situación molesta, dolorosa
y en cierto grado incapacitante. Sin embargo, cobra
especial importancia cuando hay disminución o
pérdida en la sensibilidad, ya que la uña
sigue creciendo y continua incrustándose en los
tejidos subyacentes, lo cual aumenta la herida y gravedad
de la lesión, exacerbando el riesgo de infección
y sus serias consecuencias cuando se tiene diabetes.
Por tanto, es recomendable que usted revise periódicamente
sus uñas y si nota que su dedo presenta inflamación,
está enrojecido, se palpa caliente se ven los
bordes de la uña incrustados incluso con secreción
o cuando al ejercer presión sobre las partes
blandas laterales a la uña se desencadena un
intenso dolor, entonces muy seguramente padece tal complicación.
Ante esta afección, la conducta más acertada
es consultar al médico, al ortopedista o al podólogo.
Así se determinará cuál es la causa
y se orientará un tratamiento adecuado y una
solución definitiva a su problema, evitando los
riesgos que acarrea la infección como padecer
de frecuentes recaídas, soportar sus serios dolores,
enfrentar la incapacidad de la misma o por un descuido,
puede incluso llevar a la amputación.
Recuerde que la función de la uña es proteger
y que una de sus características es mantener
un crecimiento continuo, por lo tanto, si usted corta
el borde que se inserta en el tejido blando no está
solucionando nada, únicamente esta proporcionando
un alivio temporal del dolor corriendo también
el riesgo de contraer una infección debido a
una instrumentación inapropiada con el cortaúñas
o con las tijeras.
El tratamiento de la uña encarnada es primero
que todo preventivo. Para ello, tenga siempre presente
nuestras recomendaciones como se han enseñado
en Diabetes al Instante.
Seleccione muy bien el calzado con puntas anchas y cuadradas
que permita la movilidad de los dedos dejando aproximadamente
un espacio de aproximadamente un centímetro entre
la punta de sus dedos y la punta del zapato. Evite tacones
altos y, por sobre todo, cuando observe que padece tal
afección, no instrumente usted mismo sus uñas
con limas metálicas, tijeras o cortaúñas,
pues casi siempre lo que pasa es que se complica más
tal situación.
Es muy importante que mantenga una higiene adecuada:
limpie las uñas y bordes laterales con una toallita
alcoholada; mantenga un corte apropiado de las uñas,
para ello utilice preferiblemente la lima de cartón
dándole una forma cuadrada, dejando aproximadamente
2 milímetros del borde libre.
Cuando la uña está encarnada e infectada,
nos obliga primero que todo retirar el factor traumático,
tratar la infección con antibióticos tomados
y utilizados tópicamente; según sea la
gravedad de la misma o se emplearán tratamientos
quirúrgicos con la técnica apropiada.
También se realiza la ortonixis o uso de alambres
que direccionan y corrigen el crecimiento de la uña.
Asimismo, se utilizan técnicas quirúrgicas
como el empleo de algunas sustancias que evitan el crecimiento
ungüeal, todo ello en un tratamiento integral en
el cual se debe optimizar el control de la diabetes.
De su colaboración y la nuestra depende su bienestar
y satisfacción.
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LA SELECCION DEL CALZADO
Cuando de diabetes se trata, el cuidado de los pies
siempre merece una orientación y atención
especial. Tenga presente que el calzado inapropiado
en personas con alteraciones neurológicas y vasculares,
es el factor desencadenante de heridas y úlceras
que se complican con la infección, llegando a
ser el causante de hasta el 80 % de las amputaciones
en personas con diabetes. De allí su crucial
importancia cuando se va a seleccionar el calzado.
Nada hay como nuestros queridos zapatos viejos, los
que, con el tiempo, se sienten confortables después
de que nuestros pies han pasado por una tediosa y sufrida
adaptación, muchas veces, dejando una secuela
imborrable de deformidad.
Lo ideal es que toda persona pudiera tener quién
le confeccione un calzado, pero desafortunadamente son
pocos los sitios en nuestro país. Diabetes al
Instante le hace siguientes recomendaciones que le serán
de gran utilidad a la hora de comprar un par de zapatos.
Así como también le ofrece algunas sugerencias
que le ayudarán al buen cuidado de sus pies:
- En primer lugar, nunca camine descalzo, más
aún, cuando su sensibilidad se encuentra alterada.
La diabetes descuidada origina con frecuencia la pérdida
de la sensibilidad en los pies, secundaria al daño
de los nervios. Se manifiesta dando la sensación
de estar como dormidos o anestesiados, por ese motivo
fácilmente se puede causar una herida secundaria
por la desprotección. Por ejemplo se puede
enterrar una aguja, una piedra, una esquirla; o en
clima caliente puede quemarse con el calor del piso.
Ante tales circunstancias, conviene mantener siempre
protegidos los pies.
- El calzado debe ser cómodo, de material blando,
de manera que no produzca el más mínimo
roce con la piel. La materia prima entre más
natural, es mucho mejor. Debe evitar el uso de calzado
de plástico o de caucho, más aún
cuando queda en contacto directo con la piel, pues
éstos alientan la fricción, la sudoración
y el calor, elementos que favorecen la presencia y
el crecimiento de los hongos.
- No use calzado con contrafuerte (refuerzo interior
del calzado) demasiado curvo, ya que cambia los puntos
de apoyo al caminar, favoreciendo la formación
de callosidades en la planta del pie. Esto puede causar
úlceras o dolencias por un estiramiento forzado
de los tendones.
- Evite que los bordes laterales del calzado sean
altos, ya que estos pueden provocar ampollas o heridas
en los tobillos.
- Preste especial atención a la punta del zapato;
generalmente esta debe ser ancha, cómoda y
no rígida. Así, los dedos quedan confortables
pudiendo moverse holgadamente y evitando las deformidades
de los mismos, así como la formación
de los fastidiosos y antiestéticos callos.
- En el calzado de mujer muy a pesar de la moda, se
deben evitar los zapatos de punta estrecha. Recuerde
que una punta estrecha origina roce, causando lesiones
en los dedos, especialmente el primer dedo del pie
(dedo gordo) y quinto dedo del pie (o dedo pequeño).
Además, con el uso de este tipo de calzado
estrecho en la punta, aparecen a largo plazo, deformidades
como los dedos traslapados, dedos en martillo y el
juanete.
- No utilice zapatos con tacones altos, puesto que
a medida que se eleva el tacón se incrementa
la presión en los dedos y en la planta, volviéndose
otro factor que predispone a lesiones y a las deformidades
anteriormente mencionadas.
- Los apliques o hebillas, con frecuencia hacen un
zapato incómodo y causan lesiones directas
en los pies.
- Evite el uso de calzado con lengüetas largas
y ásperas, estas pueden lesionar el dorso del
pie (empeine). Existen calzados con lengüetas
acolchadas y protegidas con materiales suaves, que
no causan trauma haciendo más confortable el
calzado.
- Algunas personas necesitan un zapato especializado
para una determinada actividad. Por ejemplo para jugar
golf, para caminar, para jugar tenis o para trotar.
Ante tales necesidades específicas existen
zapatos diseñados para tal actividad, conviene
consultar con un profesional idóneo (deportólogo,
ortopedista, podólogo) su necesidad y no se
deben utilizar los zapatos de jugar al tenis para
trotar.
- Antes de calzarse, revise el interior del calzado,
detecte si hay clavos o cuerpos extraños en
las plantillas que puedan lesionar el pie.
- Cuando su calzado esté mojado, no lo seque
cerca al calor próximo al calor para que no
se reseque demasiado el cuero, ya que esto podría
ocasionar heridas.
- Cuando estrene zapatos, en un principio no los use
más de 1 hora al día, mientras.
- Siempre use los zapatos con medias.
Revise y observe sus pies. Mire sus zapatos y sea realista
en su propia evaluación. Muchas personas no utilizan
un calzado ortopédico por temor a un rechazo
social desconociendo las graves consecuencias que esto
puede acarrear.
Dr. Jaime Garzón Velandia
Ortopedista – Traumatólogo
Comité Editorial Diabetes al Instante
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