|
Los adultos sedentarios, en riesgo de sufrir diabetes, mejoraron significativamente el funcionamiento de sus células beta, productoras de insulina, después de hacer ejercicio durante una semana, halló el estudio de un equipo de investigadores estadounidenses.
La función de las células beta disminuye con el paso del tiempo, aunque se ignora la causa, explicaron en el Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism las doctoras Cathie J. Bloem y Annette M. Chang, de
la Universidad de Michigan.
A medida que se envejece, el organismo pierde sensibilidad a los efectos reguladores del nivel de azúcar sanguíneo de la insulina y se desarrollan alteraciones en la secreción de esta.
El ejercicio a corto plazo aumenta la sensibilidad a esta hormona reguladora, pero aún se desconoce por qué modifica el funcionamiento de las células beta.
Para investigarlo, Bloem y Chang hicieron que 12 personas sedentarias de 60 años o más dedicaran una hora diaria durante una semana a una serie de ejercicios.
En el transcurso de las sesiones, que incluían actividad sobre una banda para caminar, en una bicicleta fija y en una máquina para ejercitar varios grupos musculares, los participantes trabajaban entre el 60 y el 70% de su capacidad cardíaca máxima.
Al finalizar este período de ejercicio, la sensibilidad a la insulina de los participantes había aumentado alrededor del cincuenta y tres por ciento, mientras que la función de las células beta había mejorado un 28%.
Se necesitan nuevos estudios sobre el ejercicio a más largo plazo y ya hay investigaciones en marcha para analizar nuevos efectos de la actividad física sobre la función de las células beta en pacientes con intolerancia a la glucosa por la edad, concluyeron las autoras.
Fuente: Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism, febrero del 2008.
|