Dejar de fumar rejuvenece las arterias

 

Un estudio halla que diez años después del último cigarrillo, los vasos sanguíneos recuperan la flexibilidad perdida.

 

Las arterias endurecidas por el consumo de cigarro pueden recobrar poco a poco una elasticidad saludable si los fumadores dejan el hábito, según descubre una investigación reciente.

 

«Las arterias tardan un tiempo en volver a su estado normal», enfatizó la doctora Azra Mahmud, catedrática de farmacología cardiovascular en el Trinity College de Dublín (Irlanda), donde se realizó el estudio. «Hubo que esperar diez años para que las arterias volvieran al estado que tenían antes de empezar a fumar. La lección es que mientras más rápido se deje de fumar, mejor será para las arterias.»

 

Las arterias endurecidas pueden incrementar la presión sanguínea, lo que aumenta el riesgo de problemas cardiovasculares como el ataque cardiaco y el accidente cerebrovascular.

 

Mahmud y sus colegas han llevado a cabo una serie de estudios sobre los cambios en los vasos sanguíneos a causa del consumo de cigarrillo. En su última publicación, que aparece en la edición de marzo de Hipertensión, participaron 554 personas que tenían presión sanguínea alta, pero que nunca habían sido tratadas. En el grupo estuvieron 268 sujetos que jamás habían fumado, 150 fumadores actuales y 136 ex fumadores.

 

De los ex fumadores, 22 habían dejado de fumar hacía menos de un año, 40 entre 1 a 10 años y 40 durante al menos 10 años.

 

«Se Realizó el estudio para ver si se producía algún beneficio en las arterias por dejar de fumar para volver al estado que tenían a una edad anterior.»

 

Los investigadores encontraron que los vasos sanguíneos recuperaban su flexibilidad en proporción directa con el periodo que había pasado desde el último cigarrillo. Ellos utilizaron una tecnología llamada «análisis de la variabilidad de la onda del pulso arterial» para medir la rigidez de las arterias. Esta mostró aumentos significativos en la rigidez tanto en los fumadores actuales como en los que habían dejado de fumar menos de un año atrás. La mayor ganancia en flexibilidad se produjo una década o más tras haber dejado de fumar, señalaron los investigadores.

 

«Es interesante desde el punto de vista científico que aspectos como la rigidez vascular pudieran ser mejorados, pues un gran número de personas pensaba que era imposible. Pero este estudio muestra que se puede cambiar para mejor si se deja de fumar», afirmó el doctor Roger Blumenthal, director del Centro de Cardiología Preventiva Ciccarone de la Johns Hopkins en Baltimore y vocero de la American Heart Association.

 

Los resultados del estudio ameritan más seguimiento, destacó Mahmud, para analizar el efecto del tiempo del consumo de tabaco sobre la función arterial. «Sobre todo si una persona fuma durante un largo tiempo, podría tardar más en volver a una función más normal», especuló.

 

El estudio no analizó otros tipos de daños causados por el tabaquismo, como las consecuencias sobre los pulmones. «Hay muchas otras razones para dejar de fumar —agregó—. Este estudio sólo muestra una.»

 

Fuente: Hipertensión, marzo de 2007.

 

 

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